Había una diferencia entre "paseo" y "caminada". El primero era, y sonaba como redundancia, "paseo de día entero", lo segundo era de medio día. No dependía de la lejanía si no de la voluntad del hermano rector. Los paseos se anunciaban con semanas de anticipación y eran uno o dos al año. No había democracia, o sea que alguien desde arriba decidía dónde, y si era el grupo o el colegio entero. No había tampoco mucho lugar para escoger: los paseos eran a san josé, o cuanto más a el alambrado o betania, y las caminadas allí mismo, o a el bosque, los jazmines o santa rita. Los paseos incluían llevar "gata", es decir el almuerzo, que era que la mamá envolvía en hojas arroz con huevo tibio, una torta de carne, la infaltable arepa, y gaseosa (un lujo entonces, que para que rindiera más no se le retiraba la tapa, sino que se le hacia un hueco con la pua de algún alambrado caminero). A las caminadas no se llevaba nada, se iba escotero, el profesor con sombrero, los hermanos con sotana. Con algo de suerte el sol hacía compañía y mientras algunos se metían al rio o quebrada -fríos como ellos solos- otros iban a coger moras, o "a coger moras" entre comillas, lo que podía significar cualquier cosa.
Una caminada, nunca paseo, era "ir a la planta". Tengo perdida la ruta, no me acuerdo bien si bajando por sanvicente, se atravesaba el rio por el puente colgante que alli había y se tomaba un camino que lo bordeaba, paralelo a la acequia o canal que conducía el agua al lugar que, claro, era la planta generadora de energía eléctrica para el pueblo. Una construcción mugrosa un poco misteriosa a la que, si no estaba el guachimán, se entraba con susto y se le daba una vista rápida: un pequeño generador que nos parecía, no teniendo otras referencias, muy grande, un hueco tenebroso en el suelo desde el que se veía regresar el agua al rio -donde dizque había enormes culebras-, unos como relojes en alguna pared, y un bombillito que con mortecina luz indicaba que "había luz". Un decir, pues si al pie de la mata era asi se puede imaginar lo que llegaba al pueblo, cuando llegaba, pues las borrascas -me parece recordar que alguna vez un cuerpo- frecuentemente tapaban la conducción y la luz -la poca luz- se iba para fortuna de los comerciantes que vendían velas y caperuzas, para desgracia de los que tenían "pianos" en las cantinas, y para indiferencia de las señoras que planchaban ajeno o propio con planchas de carbón o calentadas en hornillas. Recuerdo haber caminado hasta la planta con compañeros que se esfumaron en el tiempo o antes de tiempo. Por decir nombres: Gonzaga Giraldo, Arturo López, Diego Salazar, Luis A. Zuluaga... ¿dónde los habrá arrojado la corriente de la vida? ¿forman aún parte de este plano?
Se regresaba a eso de las cinco de la tarde con los tenis mojados y las medias empapadas y malolientes entre el bolsillo, cargando la botella -si hubo- porque había que devolverla donde donvíctor, raspada la piel por las tunas de las matas del camino, adoloridos los pies por las piedras puntiagudas y, algunas veces, con una erupción que se denominaba "manzanilla". Algo tremendo, doloroso y además contagioso, de la que algunos se curaban pronto, pero otros no a pesar de todos los remedios que iban desde el alcohol, pasando por los orines -que tenían que ser calientes- y el formol, llegando hasta zahumerios a saltos, y las recetas de don toñitogonzález que a veces si y a veces no. De los brazos se iba a la cara, hasta los ojos, formaba costras y era un drama. Alergia a una planta que algunos reconocían y gritaban: “¡pase rápido y metale la madre pa'que no le de!” Daba, a quienes eran “dulces”, otros se frotaban con ella sin que les pasara nada. Yo era dulce: solo que cuando por fin mamá le ganaba la batalla a papá y me llevaba donde el doctorjiménez, con lo que él mandaba, en cosa de horas, cesaba el problema una semana o dos después de estar sufriéndolo.
Creo que en algún momento prohibieron ir al lugar quizás por lo del cadáver o por los encuentros que se producían en el camino con cierta dama devoradora, de mala, o muy buena, reputación. Decíase, no me consta, era la edad de la inocencia, que logró encantar cierto señor angelical de profético nombre. La planta de generación existe allí en lo parte baja del cerro tutelar. La planta de la manzanilla seguramente también, inocua ya por sustracción de materia.
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