Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro
"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
Víctimas
Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Tengo las manos muertas
de mendigar perdón por la vida
de tan culpable ya soy victima.
—Hugo Mujica
Ayer fui a la librería. Tiene el bello nombre de La Libélula y acudo poco porque el internet arrasa. Mientras miraba qué llevar la persona a cargo conversaba con un cliente, escritor por lo que intuí, y le preguntaba cómo escogía los nombres de las víctimas. Respondió que en la ciudad hay cuatro colectivos que mantienen inventario de ellas. La palabra inventario, en ese entorno, sonó desafortunada, no solo a mi: quién preguntó anotó que si era en unas hojas en excel. Se me ocurrió anotar si, así como sufren tanto por las víctimas que de por si no sufren ya aunque esto no deba decirse, no sería válido que también existiese el derecho al olvido -o la facultad de olvidar. Porque quienes se ocupan de las víctimas en realidad se ocupan de sí mismos bien haciéndolas su juguete intelectual para darse importancia o tener tema, o bien como juguete material para obtener réditos económicos. Los parientes de las víctimas y las autovictimas -de esto hay mucho- y lo que se mueve a su alrededor, obtienen millonarias indemnizaciones que se pagan con los impuestos de todos.
De esa manera, anoté sorprendido conmigo mismo, la víctima es doblemente victimizada pues lo convierten en materia utilizable, lo son permanentemente sus relacionados directos y la sociedad en su conjunto también es victimizada, vapuleada, insultada, pordebajeada, ya que los intelectuales concluyen pronto en que la responsabilidad es de todos.
¿Por qué de todos? La violencia política, culpa de todos -mi padre fue victima de ella de lo cual se derivaron eventos que son los que me pusieron en el mundo; el narcotráfico, culpa de todos; la guerrilla, culpa de todos; el paramilitarismo, la corrupción, el regimen, todo lo malo, es culpa de todos y ¿del culpable especìfico?, nada.
"¿Qué está usted diciendo?", replicó el hombre. Pues lo que digo es que el esfuerzo debería de hacerse en búsqueda de la justicia, entendiendo por tal la clara identificación del autor y su sanción, sin tanto espectáculo, sin tanto desgaste. La verdad y el castigo y ya. Pero, en cambio los culpables se esconden entre el discurso y son olvidados, ellos si prontamente, y con todas las ventajas a su favor disfrutan de vidas tranquilas. Y en tanto que víctimas, esto si que lo somos todos.
Y por favor, no me etiquete: me expreso desde ningún fanatismo.
La conversación no avanzó, la esposa suya de él llamaba desesperada y mi interlocutor involuntario tuvo que retirarse. Me concentré en lo que iba a hacer: un libro de Hugo Mujica, uno sobre Pessoa y otro de poemas de Nicanor Parra pasaron a engrosar el volúmen ya imposible que reposa en mi mesa de noche.

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