En la mesa del lado, hablan de Facebook.
Es vergonzoso ser uno siempre quien abre la conversación, o quien intenta abrirla. Es forzar el acceso a golpes en la puerta lo que resulta además, por propia culpa, humillante cuando no se obtiene respuesta y a pesar de todo, pasados unos dias, vuelve y lo hace.
Este lugar estuvo por mucho tiempo lleno. No de demasiada gente —"no tiene amigos quien tiene muchos amigos"— pero si de personas interesantes que poco a poco se ha reducido tanto que no alcanza a una veintena que puede ser menos si el corazón no se negara a retener. Por lo cual las largas pausas que nadie extraña, mientras facebook se desploma del todo. Eso si, por siempre gratitud a quienes me han permitido caminar en su compañia este ya largo tramo del camino.
"Gran verdad", anotó alguien.
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