Me aproximé sin miedo y con naturalidad y asi fue la respuesta. Nos sentimos cómodos. A 200 kilómetros de distancia no hay en todo caso riesgo inminente alguno. No lo habría tampoco a diez centímetros. Cuando aparece el miedo el mio también surge y me digo: ¿yo qué estoy haciendo? El miedo, insidioso, se esparce controlado por la mente propia y por la ajena. Por eso es la principal arma del poder. Ofrezco mis disculpas por lo que haya sido juzgado como inapropiado. Bajaré la intensidad de las luces. Cerraré los ojos.
Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
octubre 24, 2019
Anotaciones para un texto que no verà la luz...
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