Somos visuales. Todo queremos verlo para poder juzgarlo. Somos el animal que juzga, según Nietzsche. Una vez que juzgamos las cartas ya quedan echadas. El juego del me gusta con que juegan las redes sociales. ¿Y luego qué? No conseguimos dar una oportunidad al ser. No hay manera de que a esa persona, cuya visión no nos gustó, lleguemos a darle la oportunidad de mostrar que no es la foto, ni la imagen, ni la ropa, ni el pelo que desordenado por el viento me impresionó en el segundo que le di me atención. Amo la belleza y la veo en una nube, un árbol, una piedra o una persona. Recuerdo los dedos maltrechos de mi madre y los amarillosos por el cigarrillo de mi padre. Recuerdo haber caminado tomado de sus manos y cómo me despedían con una bendición cuando viajaba. Ya no se dan bendiciones a los hijos. Se les dice "te quiero mucho" como si eso hubiera que decirse.
Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
octubre 15, 2019
Visuales
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