¿Conservas algunas de las cosas que conseguimos juntos? ¿Digo, también, algún rastro de aprecio? ¿Algo, bueno, que hayamos aprendido? ¿Conservas tus metas y vas tras ellas? Lo sé: por mucho que deseemos volar el suelo nos atrapa. Si, lo sé, a veces no podemos ver las señales y seguirlas y cada camino es una encrucijada y enfocarse no es, a veces, una opción. Como bolas en la mesa de billar nos mueven los impulsos, juegan las bandas. Pero hay algo siempre que en el corazón señala el punto. Llegué a mi mañana y ya no tengo hoy o apenas si lo tengo. Ayer es una presencia si relampagueante. Has de tu hoy uno bien largo, camina descalzo, abraza un árbol, toma una nube... deja deslizar agua entre las manos y mírala pasar y siéntela. Y, si quieres, vuela hasta mis cercanías que esperaré, roca fugaz, por verte.
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