Cada día es un acto de sobrevivencia. Lo sé cuando contesto la pregunta de siempre —¿cómo amaneces?— y la respuesta pesa más que la pregunta. Esta madrugada repasé el cuaderno en busca de Fernando González, el filósofo de Envigado, diciéndome lo que Pelón Palillo le dijo a él:
"Hay que sobreponerse o nos joden. ¡Qué bella frase! Ponerse sobre sí mismo, sobre sus pasiones y debilidades, sobre pobreza y enfermedad, sobre sucesos, cosas y hombres. ¿Cuál la esencia del heroísmo sino ese verbo reflejo: sobreponerse? ¿A quién buscan las gentes y los éxitos, sino al sobrepuesto? Puedes no tener cualidades aparentes, puedes ser nadie, pero puedes sobreponerte y, cuando lo hagas, lo tendrás todo, que también en ti sopló Jehová."
No hay nada que agregar. Solo ponerse encima del día.
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