Sin
haber llegado a conocerte tengo miedo de cansarte. Acosado por el tiempo
me estoy desesperando. Tengo miedo de decir a lo que aspiro, miedo a que
este mensaje sea el último y un resuello sea una expiración... Y que
haya un muerto mientras tu, sencillamente, sigues adelante.
¿Cómo se construye un nuevo lenguaje que implique otra vez la fatalidad
de aquel encuentro? Recuerdo aquellas palabras: "hasta que la causalidad que nos unió venga a separarnos". ¿Desde cuándo se hace basura todo, incluso el tiempo? ¿Cómo decir lo que surge del corazón sin pasarlo
primero por el filtro fatal de la memoria? ¿Sin contar antes con las
palabras que, lejos de lo que se afirma, no se lleva el viento?
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