El otro día, le decía en la mesa del lado, te vi fugazmente. Bajabas por la escalera eléctrica del centro comercial. "De verdad existe —me dije— y es tal cual luce en las imágenes." Y pensé en un poema de Yeats : "El vino entra en la boca / Y el amor entra en los ojos; / Esto es todo lo que en verdad conocemos / Antes de envejecer y morir. / Así llevo el vaso a mi boca, / Y te miro, y suspiro." Todo eso pensé mientras tu escalera bajaba y la mía subía y desapareciste. Disculpe, tenía que decirlo. "Gracias por eso", le respondió antes de marcharse.
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