Aquello de "en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad" desapareció del ceremonial. Igual que la terrorífica epístola de san pablo que se cambió por otra más dulce que la contradice, aquella de «Las casadas estén sujetas a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia y salvador de su cuerpo. Y como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres a sus maridos en todo" se cambia por "El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia... etc." Una ceremonia de la luz copia la que otras culturas hacen con agua. Todo muy personal, muy familiar, muy hermoso. Y trascendente en esta etapa en que la desaparición de los rituales es un hecho.§
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