Voy a decir unas palabras porque todo empieza con palabras y termina cuando ya no hay más palabras. Ellas son la forma con la que nos insertamos en la vida. Son compromiso, obligación, caricia, construcción y también manera de destruir.
Queridísima C. de quien hemos sido compañeros desde su día cero, querido M. a cuya vida llegamos ahora y cuya vida nos llega mediante la magia inexplicable de la vida: me oyeron decir ayer con algo de pasión que el amor eterno no es el que es siempre, si no el que siempre es; me oyeron decir que no es cierto que el amor sea incondicional. Diré hoy un poco más: el amor que se piensa no es amor. El amor no es cosa de la mente. Es un estado libre del cuerpo y del espíritu.Que el camino sea suave, que el viento los ayude, que el soplo de los dioses benevolentes los acompañe. Y que cuando una montaña se les ponga al frente la puedan rodear sin echársela encima.

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