Poema, no tan inocente, para un sábado en la tarde:
Y quererte en vertical,
en transversal,
en horizontal,
en superficie y en profundidad...
Y que me quieras.
Quererte en vertical,
cuando la gravedad no alcanza
y uno aprende a sostenerse en el otro.
En transversal,
como cruzan las preguntas
que no tienen respuesta
pero insisten.
En horizontal,
donde el mundo se aquieta
y el cuerpo recuerda
lo que la cabeza olvida.
En la superficie, sí,
ahí donde se nombran las cosas
y el gesto basta.
Pero también en la profundidad,
donde ya no hay palabras
ni orillas,
y todo se parece peligrosamente
a la verdad.
Y que me quieras —
no como se quiere lo seguro,
sino como se elige lo incierto:
a sabiendas,
y aun así.
Luis Fernando Gutiérrez Cardona Lfgc
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