Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

diciembre 16, 2018

Carta para que no te mates


Luis Fernando Gutiérrez-Cardona


El frío es malo dice ahí el poeta. Y lo es cuando, refugiado en él, nos negamos a adelantar las manos para llenarlas de tibieza si no con otras manos, con un pequeño pocillo de te de esos japoneses que se abrazan con los dedos. Hay muchas maneras de suicidarse hoy sin morir. Pienso en ello y me he suicidado de casi toda la humanidad que rondaba las redes sociales, el facebook y el wazap. Me he suicidado de los que viven pendientes de cambiar el mundo agresivamente, de los veganos agresivos, de lo animalistas selectivos, de los espiritualistas salvadores, de los ambiciosos, los envidiosos, los arrastrados y los amargados. De los que no me he suicidado, es decir de aquellos amores posibles e imposibles, ellos lo han hecho de mi con una crueldad liberadora. He asesinado mis deseos vagos. Las pieles las acaricio solo con mis ojos y con mi silencio. Me he suicidado de cientos de libros que, tristes, amarillentos de sol, cargaban estantes que se resistieron por años a ceder ante su peso. ¿Para qué diccionarios, enciclopedias, densos ensayos sobre cosas varias, si están al alcance de un clic, de un copie y pegue que rellena páginas?

Decía mi madre que el hombre feliz no tenía camisa.  Conste que siento que a mi altura añosa citar a mi madre, o a mi padre de cuya existencia empiezo a dudar, es cruelmente patético. Podemos suicidarnos de esquemas mentales, de sueños, de montones de objetos sin sentido, de pasiones, de ropa que no usamos, del fastidio, de la hartura y de lo ido. Puedes, amigo mío, reducirte en la enormidad de tu cuerpo desnudo, dejar el espectáculo, suicidar el show.

Ayer busqué un libro de poemas para una amiga. El librero me dijo: ¿quién, Luis, lee hoy en día poesía?, ¿crees que Pessoa o Pizarnik sean buen regalo, en serio? Y yo: ¿quién puede ser sin hacerlo, incluso sin hacerla? Mas quizás, como no encontré el libro, le diga a esa amiga que conversemos un rato y ella me responda: ¿con qué irás a salir? y yo le salga hablando del destino: no hagas más nada, deja obrar al destino, ayudándole, no oponiéndosele. En lo que hay está todo lo que hay.

Tú sabes. Pienso en la muerte para desearla. Para no pensar en ella he matado a muchos. No estás en la mira de los próximos muertos, confío no estar en la tuya. También he sido muerto de otras vidas, lo agradezco puesto que fui en ellas.

Hace frío en esta enorme y de alguna manera lujosa habitación. Afuera es tibio. Otras veces es lo contrario. Aunque suene estúpido: nos mueven. Hoy, 16 de diciembre de 2018, pasó alguien cercano que mi madre y mi hermana cuidaron con esmero, a ratos también con desespero. Tres horas de trámites y todo ha concluido en una cajita de veinte centímetros de larga por diez de ancha por quince de alta. Es todo.

(Enséñame tus pies. Han ido a muchas partes. Tocaron el Ganges, anduvieron por donde lo hizo Buda, se detuvieron a pensar, porque los pies piensan, que aquí tuvo que estar parado Sócrates un atardecer. Pasaron por donde caminó Heidegger o Platón. Quizás atravesaron las calles que pasó Federico García Lorca. Pero...muéstrame tus pies: ¿Han caminado? ¿Están sin estrenar? ¿Han seguido su destino o han seguido el trazado? Muéstrame tus pies, quiero verlos. También por el erotismo de su fuerza y su estructura. Anda, enséñame tus pies, enséñales el mundo a ellos. Libéralos. Ese era el regalo, amo que no lo hayas olvidado).

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