«Espíritu», a los efectos, es eso que mantiene unidos átomos y moléculas en una forma específica, sea un cuerpo, una casa, una flor.
El espíritu humano sobrepasa su territorio y toca los objetos, los animales, y el espacio que le rodean. Si ese espíritu humano desaparece o deja de funcionar, territorio, objetos y animales sufren deterioro, aunque los seres sintientes tienen en sí espíritus que le dan su forma.El espíritu de las cosas deviene del espíritu de los humanos que al construirlas o al crearlas, protegen espiritualmente su creación; cuando su espíritu se ausenta de su creación, ésta comienza a deteriorarse a menos que un espíritu de igual valor, enamorado de esa creación, la adopte y la revitalice.Al observar las personas vemos como si su espíritu se expande, a su alrededor todo se ilumina. Pero si el espíritu se retrae, todo se empobrece, se deteriora, se empolva, se oxida.Estas palabras son acerca de nuestro espíritu, el personal y el relacionado con las cosas que hacemos. Es acerca de nuestro demon familiar. Mantenerlo es fácil y también difícil, compromete, no admite disculpas. Es darnos, no es expoliarnos.Constructores y guardianes del espíritu que nos reúne, nos abrazamos un día sí y otro también en ese espíritu, en nuestro espíritu, que es, así, real.
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