No te declares viejo, dicen en mi familia: estás muy joven. Pero, la verdad, en una caminada de una cuadra me sacan media cuadra de ventaja en la primera media cuadra. No me declaro nada, respondo, ¿es necesario declarar la noche? Lo que es, es. Por otro lado, para su desespero, he dejado los afanes, la urgencia de vivir en el futuro, de decidir que hacer mañana y por supuesto el pasado me importa casi nada. Para ver me detengo a ver; para saborear, saboreo; para oir, oigo. Para caminar, camino. Escucho eso sí que dicen por lo bajo: si vamos a ir a tal parte, vamos pronto, Fernando ya no aguanta. ¡Qué va! Entre autobús y autobús aún me pongo un par de libros y este viaje vale por los que ya no haré.
§
No hay comentarios.:
Publicar un comentario