¿Y si Dios, al aparecer, no fuese tan perfecto?
¿Si fuese feo o raro o agobiado por eones de batallas perdidas, lleno de cicatrices de sus luchas cósmicas?
¿O si tuviese una concepción diferente de lo bello, digamos una belleza a escala humana, no divina?
¿Qué?
Intuyo qué, y no aparecerá.
Por eso la belleza de un amanecer.
La sonrisa del último que llega.
El abrazo del primero. El esquivo de quienes están en medio.
Un poema al despertar.
El canto imaginado de los pájaros, inexistente ya en las ciudades y escaso en los campos.*
Amanece
En realidad hace rato que salió el sol.
El rato que llevo pensando en ti.
*

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