Apuntando al sincericidio alguien dice: "Es la total realidad, quizás suene feo o mal pero que pereza uno estar dibujandola con palabras. Bastante me ha tocado como para hacerlo."
Yo si creo en la palabra. En lo que encierra y en lo que oculta. En el mensaje claro y en el subyacente. En la diferencia, la cercanía o la distancia que establece. 'En el principio era El Verbo'. Para crear, Dios tuvo que usar la palabra: '¡Hágase la luz! Y la luz se hizo'. Fue por tanto la palabra antes que la luz y antes que todo. Cuido la palabra, como me cuido de ella aparentando no oírla. Me aterrorizo cuando, forzado, me obligo a pesar más que a pensar cada una y no expresarla. A no responderla. A olvidar. Para bien o para mal, olvidar. La palabra mata la palabra.
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