El otro día, a poco tiempo de conocerla, le regalé en su cumpleaños El Principito. Extraño, pero, como dicen los abogados, cada quien da de lo que tiene. Lo leí para ella sentados afuera de su casa a la luz de la luna. Hoy veo tantas citas del libro que sus cuarenta páginas, incluidas las ilustraciones, tienen que ser diez mil al menos y aumentando.
Una que, seguro, es de allí y tengo en mi memoria es: "Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres."
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