Las reuniones familiares como la del día del padre han cambiado. De algo simple, torta y cocacola, han evolucionado a algo elaborado y nuestro. Estamos todos; el menor un año largo, el mayor un siglo corto. La alegría de compartir. Los abrazos multiplicados. La mirada entre sorprendida y comprensiva de quienes despiertan a la vida. Quien, llega desde lejos; quien, por excepción, no llega está y se le extraña.
Si, claro, la trompeta de los ángeles suena cerca para algunos pero no preocupa. Ocurrirá si y cuando ocurra.Por el momento, por el ahora, por el día a día porque, como dice la canción que juntos suena tan bonita entonada en una noche de estrellas y sin luna: por otra noche como esta, por mi vida! Gracias.

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