Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

julio 05, 2026

Humillar y usar



 

Luis Fernando Gutiérrez Cardona


Humillar, en su sentido estricto, es intentar disminuir la dignidad del otro. Pero la dignidad es una forma de estar en el mundo que depende menos de lo que otros hacen que de cómo uno se gobierna. Por eso una cosa es ser objeto de una humillación y otra sentirse humillado: lo primero es un acto externo intencionado; lo segundo, un juicio interno. El agravio ajeno es un estímulo; la herida, una elaboración.

La palabra usar suena áspera, pero toda vida compartida implica usar y ser usado. Usamos la presencia del otro, su conocimiento, su escucha, su silencio, su experiencia, su piel y sus sentimientos. Nos usamos en el trabajo,  la amistad, y también en el amor, porque depender en alguna medida es inevitable. Incluso cuando el vínculo no existe, usamos del otro: ideas, gestos, hábitos, huellas. La convivencia es una red de influencias que no desaparece.

Otra cosa es obrar sin libertad. Pero cuando se actúa libremente, cuando se elige permanecer, las frustraciones y las decepciones no nacen únicamente del exterior: son también obra de nuestras expectativas. No son solo consecuencia de lo que el otro hizo o dejó de hacer, sino el costo de haber otorgado valor a una posibilidad. La frustración es el reverso de la elección.

Hasta el perro que queda triste cuando no lo llevamos parece entender algo de esto: espera, interpreta, se ilusiona y sufre a su manera. La conciencia fabrica expectativas, y las expectativas suelen fabricar dolor. Muchas veces el error no está tanto en el comportamiento ajeno como en la arquitectura de la ilusión que uno mismo construyó.

Oscilamos entre persistir y desistir, entre sostener y soltar. En ambos caminos hay pérdida, porque el dolor pertenece al orden del mundo, no a la voluntad.

La vida no ofrece alternativas sin costo. Lo único verdaderamente gobernable es el juicio. La mente interpreta, califica, concluye y actúa en consecuencia. Lo que ocurre en el fuero interno pertenece al ámbito de lo invisible y, en gran medida, escapa al poder del otro.






 



 

 

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