Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Cosas de mi que no gustan: mi silencio, mis voces, mis risas, mis conversaciones, mis repeticiones... Buda, el zen, el jazz, la música clásica, serrat, la poesía, las reflexiones, la familia, la gente que menciono, el entorno, el respeto y la libertad que concedo y que reclamo; Jesús y Sócrates; el darle vueltas a las cosas para mirar, sin juzgarlas, sus facetas; resolver cuando está la información y no antes; los abrazos, la distancia, el tiempo y el destiempo. Sus traslapos mentales, su forma de hacer frases, la negación del drama, lo fácil que se puede ver lo más difícil. Y otro centenar de cosas entre ellas mi odio por el odio.
Es sencillo: en general no gusto, lo acepto desde siempre y me refugio. Mas de vez en cuando si. De vez en cuando una palabra hace un resurgir o da inicio a una complicidad momentánea. Lejanos o cercanos, es como si uno de los brazos de una constelación me llevara con todos rotando hacia la nada que regresa siempre. Y, por excepción, una voz se levanta para decir "has sido importante en mi vida".
Atardecer es también a_tardecer, o sea, llegar tarde. Es lo que pasó y está bien porque no puedo cambiarlo, y, de verdad, tampoco quiero hacerlo: me impusieron el gusto por los muros que están bien hechos.

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