Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Llegamos pronto al punto de no tener nada de que hablar. Cuatro preguntas de rigor, cuatro respuestas desangeladas y alguna terneza para que conste. Antes del primer "hola" tampoco había nada —por eso es el primero, claro. Uno es culpable por dar el paso inicial, la otra parte culpable del primero de su parte. Ambas lo son de haber tomado el tobogán de la vida hasta aterrizar de golpe volviendo a ser lo que fueron: desconocidos, conocidos, y desconocidos otra vez. "Me esforcé", dirán.
Con frecuencia ciertas dotes de nuestra naturaleza están por estrenarse o han sido resguardadas por las circunstancias, de manera que lo que se ve no es lo que hay.
§

No hay comentarios.:
Publicar un comentario