Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Vivir, con la pretensión de que todo aquello a que nos aferremos estará ahí de la misma manera y para siempre, es la justificación total del sufrimiento. Ignorar que todo cambia, a pesar de lo evidente que resulta en el día a día, es alimentar tal sufrimiento. Se puede estar en el mundo sin ser mundano. Se puede establecer un foco nuevo que haga a un lado el YO inexistente y haga surgir el yo, el que es. El que entra en empatía con los demás humanos y los seres que sienten.
Quien se va no lo hace porque esté contando los días de vida que tengas, puede ser que esté contando los días de vida que tenga él y en su derecho a cambiar lo haga. Lo que pase con su marcha depende de ti. El sufrimiento en estos casos es opcional: dejas que se vaya probándose tu amor al hacerlo, o intentas aferrarte causándole y causándote pena. No es el fin del mundo y ni siquiera el fin de un instante. La persona podrá seguir habitando en la parte más alta de tu corazón con gratitud y aprecio, o la podrás enviar —sin ganancia— a engrosar la bilis amarga del rencor e incluso el odio.Nada pasará hasta que pase. Y después de pasar será pasado. Tu edad no es tu karma sino tu viaje, recto aún, inexorable.Llegados a la cima de la montaña, subir porque atrás: el precipicio.Sigue tu camino.
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