Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Cuando aun no sabia que no me quería querer ya, pues destruye incluso a si mismo como lo malvado que describe Aristóteles, sugería aquella canción de Luis Eduardo Aute: 'Ay, amor mio, que terriblemente absurdo es estar vivo sin tu latido, sin tu latido...'. Ahora suena, y por no recordar recuerdo. Bajo el volumen para que sea un susurro, para que suene lo que un corazón que siente.

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