De unos 30 años, alto, serio, bien puesto, cada tanto tomaba el turno de mi habitación y con conocimiento y experiencia todo lo resolvía solo en minutos. Se demoraba más cuando no estaba solo. En algún momento se sintió en confianza y empezó a contarme cosas de si. Un día a las tres de la mañana, extraña hora de baño en cama, me contó que tenia una hija que la mamá se había llevado lejos y me preguntó: "¿estar solo es bueno o es malo?" Me demoré un poco en responderle: "Es bueno, pero debe distinguir entre estar solo y sentirse solo." El repitió la respuesta y me dijo: "¿tomaríamos café cuando esté mejor? "Claro, cuando quiera". Ayer llamó. "El café podrá demorarse, ¿pero me quiere explicar lo que me dijo?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario