Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
"Oh Critón, si así place a los dioses, deje que así sea. Anito y Melito pueden matarme, por cierto; pero hacerme daño, no pueden."
Platón, Apología de Sócrates.En estos días dándoles oportunidad a mis libros de ver el sol, encuentro aquellos que han intentado dar forma a mi modo de pensar dicho así pretenciosamente porque algo viene con la genética que salta aquí o allá —mucho de lo que soy era mi padre—, que pudiendo ser evitable no lo es, contribuyendo a definirnos.
De pronto un encuentro sosegado en una tarde tibia genera una conversación en que mostramos partes muy reservadas de nosotros mismos o de lo que nos lleva a la comprensión de cosas que, abiertamente, juzgamos de otra forma. Pero uno no escoge ser estoico o ser escéptico, aprende a serlo. Y tampoco lo será jamás como Sócrates o Séneca que entendieron la muerte como prolongación de sus ideas.
Entonces encuentro esos libros que deberían estar al alcance de la mano para recordar lo que quiero ser: El Enquiridión de Epícteto, Las Meditaciones de Marco Aurelio, El Banquete de Platón.
Sócrates que lleva su escepticismo al nivel de "solo sé que no sé nada."
Buda que nos dice: "Cada mañana nacemos de nuevo, lo que hacemos hoy es lo que importa". Y "No creas nada, no importa donde leas, o quien lo dijo, no importa si lo he dicho yo, a no ser que esté de acuerdo con tu propia razón y sentido común."
Y Séneca: "Hoy puede acontecer lo que puede acontecer cualquier día."
Releo, quizás sea mas propio decir leo, a Epícteto:
- "Hay cosas que están bajo nuestro control y otras que no lo están. Bajo nuestro control se hallan las opiniones, las preferencias, los deseos, las aversiones y, en una palabra, todo lo que es inherente a nuestras acciones. Fuera de nuestro control está el cuerpo, las riquezas, la reputación, las autoridades y, en una palabra, todo lo que no es inherente a nuestras acciones. Lo que controlamos es libre por naturaleza y no puede ser impedido ni impuesto a ningún hombre; pero lo que no controlamos es débil, servil, limitado, y sujeto a un poder ajeno. Recuerda, pues, que te perjudicarás si consideras libre y tuyo lo que por naturaleza es servil y ajeno. Te lamentarás, te confundirás, y terminarás culpando a los dioses y a los hombres de tu desgracia. Por el contrario, nadie podrá impedirte ni imponerte algo si consideras tuyo sólo lo que en verdad te pertenece y ajeno lo que en efecto es de otros. De esa forma, no criticarás a nadie ni acusarás a nadie; no harás nada en contra de tu voluntad, no tendrás enemigos y no sufrirás ningún perjuicio. Si deseas los bienes realmente grandes, recuerda que no debes permitirte el deseo —ni siquiera leve— de alcanzar cosas de menor importancia. Por el contrario, deberás renunciar por completo a ciertas cosas y posponer otras por el momento. Porque, si quieres poseer tanto los bienes grandes como los intrascendentes, tales como el poder y la riqueza, no obtendrás éstos últimos y perderás los primeros también; fracasarás absolutamente en obtener los verdaderos medios indispensables para lograr la felicidad y la libertad. Por lo tanto, haz el esfuerzo de poder decir ante cada adversidad: «No eres más que apariencia; no eres en absoluto lo que pareces ser». Y luego examina esa adversidad con las reglas que tienes para ello; principalmente por la que te permite establecer si concierne las cosas que están bajo tu control o si concierne aquellas que no lo están; y, si tiene que ver con algo que no depende de ti, prepárate para decir que no te importa."
- "No exijas que las cosas sucedan tal como lo deseas. Procura desearlas tal como suceden y todo ocurrirá según tus deseos".
- "Si quieres ser mejor rechaza razonamientos tales como: «Si desatiendo mis asuntos, no tendré ingresos; si no corrijo a mi sirviente, saldrá malo». Es mejor morir con hambre, libre de pesadumbres y miedos, que vivir en la abundancia pero desequilibrado; y es mejor que tu sirviente sea malo a que tu seas desdichado. Comienza, por lo tanto, con pequeñas cosas. ¿Se ha derramado un poco de aceite? ¿Se han robado un poco de vino? Piensa en lo siguiente: «Éste es el precio de la serenidad y la tranquilidad; y nada es gratis en esta vida». Si llamas a tu sirviente, es posible que no venga; y si viene, es posible que no haga lo que deseas. Pero de ninguna manera tu sirviente es tan importante como para otorgarle el poder de alterarte en modo alguno."
- "Recuerda que no insulta aquél que injuria o golpea; lo que insulta es el criterio que establece estas acciones como ofensivas. Por lo tanto, si alguien te provoca, ten presente que es tu propia opinión la que te está provocando. En primer lugar, pues, trata de no dejarte llevar por las apariencias. Porque una vez que hayas ganado tiempo y te has dado un respiro, te controlarás con mayor facilidad."
Y de Marco Aurelio:
- "Aunque debieras vivir tres mil años y otras tantas veces diez mil, no obstante recuerda que nadie pierde otra vida que la que vive, ni vive otra que la que pierde. En consecuencia, lo más largo y lo más corto confluyen en un mismo punto. El presente, en efecto, es igual para todos, lo que se pierde es también igual, y lo que se separa es, evidentemente, un simple instante. Luego ni el pasado ni el futuro se podría perder, porque lo que no se tiene, ¿cómo nos lo podría arrebatar alguien? Ten siempre presente, por tanto, esas dos cosas: una, que todo, desde siempre, se presenta de forma igual y describe los mismos círculos, y nada importa que se contemple lo mismo durante cien años, doscientos o un tiempo indefinido; la otra, que el que ha vivido más tiempo y el que morirá más prematuramente, sufren idéntica pérdida. Porque sólo se nos puede privar del presente, puesto que éste sólo posees, y lo que uno no posee, no lo puede perder."
§

No hay comentarios.:
Publicar un comentario