No es necesario saber. Duele el saber que de pronto se derrama sobre si y que uno preferiría no saber. Horrible saber que marca, determina y fija un rumbo. Saber que separa de forma asaz definitiva. No es bueno saber lo que supe el día que me expuse a saber pues no pedí hacerlo: me lo dijeron nada más con esa sonrisa de amargado que pone quien sabe donde irán sus dardos. Inevitable. Juzgado en persona, me reconocí de repente "otro" cualquiera. Condenado.
Hay cosas que uno sabe que sabe y cosas que sabe que no sabe e intuye que es mejor no saber. Los otros no guardarán por siempre el secreto de lo que soy, según ellos. Si no lo guardan para mi, ¿qué dirán a otros y cómo se deleitarán?
Todo se hace final para que se inicie un vacío.
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