¿Cómo va? He tenido mejores tiempos que no espero que regresen. Mi cien por ciento actual sería un setenta, por lo que estar en el sesenta y cinco que me atribuyo ahora es estar lejos de algo razonablemente ideal. Aguanto. Pervivo. Reviso mi lista de pendientes y veo posible llegar a hacerlos. Mientras, mi corazón y mi mente trabajan a tope y encuentran en una frase o una mirada, en el saludo preocupado o inocente del amigo, en el desprecio -que también ocurre, como el odio-, en el alejamiento impuesto por el juicio, en la tristeza provocada sin necesidad, en los avatares físicos, la distancia que separa el cielo de la tierra. No va mal.
§
No hay comentarios.:
Publicar un comentario