Hay días en que leer duele. En que cada frase te identifica, te golpea, te exprime. Días en que los textos adquieren múltiples brazos y te ahogan. Cuando los significados se multiplican haciéndose preferentemente dolorosos. Quieres dejarlo, no puedes... El libro se te arroja, te toma, te encadena. La frase que antes te elevó, hoy te consume.
Días en que descubres con horror que aún los amores que no empiezan, terminan.
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