Yo muero de mirarte y no entender
—Rosario Castellanos
Pensar afecta.
Daña, destruye, aparta.
Cuando se hace a otra persona objeto de pensamiento no se está pensando en ella, se está pensando en uno. Qué quiero que sea, qué quiero que haga, qué cuenta, qué futuro ofrece, qué sueño realiza o frustra. Deviene en posesión, reclamo, angustia.
Haceos como niños, dijo Jesús, o no entraréis en el reino de los cielos. Pero ¿quién sabe que es hacerse como niños?, porque cuando se tiene consciencia de serlo ya no se es.
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