Querido A., muchas gracias por el envío. Me conmueve el hecho de ser conscientes de no habernos alejado nunca. Toda remembranza siempre es incompleta y siempre personal. El aire de lo vivido, esa atmósfera, nos envuelve.
Dice Nietzsche en Zaratustra que uno tiene que ser como las vacas: rumiante. Rumiaré los textos que me llegaron pero, al rompe, nada justifica la virulencia del juez que se baja de su olimpo.
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