Hay que decir gracias, en especial a unos, pero a todos, por haber hecho que sucediera la re_unión tras una pausa de apenas medio siglo. No me refiero solo al encuentro físico sino también al de voluntades, pensamientos y presencias espirituales, al encuentro en el aire y en el corazón; al retorno por oleadas de el cortísimo tiempo entre la niñez y la juventud temprana en que se sueñan sueños que el destino convertirá en cualquier cosa.
Mucho antes de otro lapso igual, se será un dato de los incontables de algún archivo de cómputo en un lugar del espacio.Se es un presagio al nacer y un presagio más cercano al discurrir. Soplarán los vientos ineluctables de que habló el poeta y lo dicho será lo que se haya dicho. Por eso y porque una línea gruesa puede en cualquier momento generar una nueva página en blanco, digo: ¡gracias!
Corta la vida o larga, todolo que vivimos se reducea un gris residuo en la memoria.De los antiguos viajes quedanlas enigmáticas monedasque pretenden valores falsos.De la memoria sólo subeun vago polvo y un perfume.¿Acaso sea la poesía?Ida Vitale, Residua

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