Luis Fernando Gutiérrez Cardona
Envío:
Quizás un día vuelvan por aquí y miren esto. Quizás no. En todo caso y para todas las personas y todos los tiempos: ojalá, es decir dios quiera, todo vaya bien para todos y para aquellas personas y cosas que si les importan.
***
En tiempos prehistórico, digamos 20 años antes pues ayer, ese de 24 horas antes, ya cuenta como antigüedad, se hablaba de amistades eternas, de amores que no se desgastaban, de vínculos que sobrevivían a la distancia y al silencio. Hoy todo está hecho de aire: conversaciones que duran lo que dura un gesto, afectos que se deslizan como un dedo sobre la pantalla, nombres que aparecen y desaparecen sin dejar sombra.
Y aun así, algo persiste.
Quizás un día vuelvan por aquí y miren esto. Quizás no.
Quizás estas palabras queden como una botella lanzada al mar digital,
flotando entre miles de mensajes que nadie recuerda.
Pero para quien llegue —sea hoy, mañana o nunca—
Que quede dicho: ojalá todo vaya bien.
Ojalá para quienes pasaron, para quienes se quedaron,
Para quienes no supieron quedarse.
Ojalá para las personas y las cosas que de verdad les importan.
Porque al final lo que sostiene un vínculo es
La importancia silenciosa que uno le da.
No espero un retorno.
No espero un retoñar.
La memoria guarda lo que quiere, y la memoria RAM guarda lo que puede.
Lo demás es viento: pasa, roza, deja un destello y sigue.
Pero este destello —este pequeño resplandor—
Es suficiente para decir:
Que les vaya bien, donde sea que estén.

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