Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
Si no existes para conversar existes apenas como objeto.
El humano se come todo aquello con lo que no puede hablar.
Se come a si mismo por igual razón.
Se come los delfines, las ballenas, los tiburones, las moscas, las hormigas, los crustáceos, las plantas, el plancton; todo, literalmente todo, es comido por no comprer su lenguaje.
Lo tienen, lo intuímos, sabemos que las abejas hablan, hablamos con el perro, el gato, el conejo; quien tiene gallinas habla con ellas, quienes tienen cerdos o vacas los entienden.
No nos interesa, queremos que sigan siendo elementos de la cadena trófica. Hacer de seres vivos cosas de qué vivir. Y sembrar todo de rojo en su cacería.
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