Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

abril 28, 2019

Mompox






Luis Fernando Gutiérrez-Cardona




Las iglesias de Mompox están cerradas. Bueno, al menos tres estaban cerradas cuando llegué a ellas. Lucen exteriores hermosos, pintura nueva y detalles bien cuidados así como los parques frente a ellas. La ciudad en su sector colonial es limpia muy limpia, caminar la albarrada un placer. Cuando llegamos a la de Santa Bárbara nuestro guia nos contó la historia de la iglesia en una frase y la de la santa en diez minutos. Avanzamos por el costado y al llegar a la esquina me llamó aparte y me dijo que él podía hacer que nos la abrieran e incluso podriamos subir hasta las campanas. Claro que si, dije. Eramos siete personas y debiamos pagar en total veitiunmil pesos. Una señora que atiende una tienda tomó las llaves y nos abrió la iglesia. No parece que haya culto: los altares y retablos están envueltos en plástico transparente: "es que la gente entra y se lleva cosas", explicaron. Subimos al balcón, luego al campanario. Allí, ante la carencia de profundidad espiritual que el lugar no transmite, escuchamos las historias de Bolívar y el general Hermógenes Maza. Al entrar quise entregar el dinero a la señora pero ella me dijo que no, que en plena calle no, así que en la sombra de la iglesia se lo entregué al salir, mientras ella alli, sin pena, reclamaba a alguien que se filtró en el grupo. La iglesia fue construida por un particular en 1613; no sé si hoy también sea propiedad de un particular pero eso parece. ¿Dicen misa aquí?, pregunté. Y me respondieron sin mucha convicción: "Claro". Son siete las iglesias coloniales de Mompox. Ahora procuran recuperar la Semana Santa quizás más por razones de turismo que por convicción religiosa. El viernes que estuvimos alli, anterior al verdadero viernes santo, a las siete de la noche, iniciaron la procesión del viacrucis con un discurso incendiario de un cura despistado. Una calle de honor de chicos de colegio de camisas blancas y faldas y pantalones negros, bordeaba los andenes mientras los visitantes apurabamos mojitos en la plaza. Es muy bello Mompox. Hay que verlo.





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