Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
…morimos, amor, y nada hacemos.
—J. Sabines
[Uno debería saber si tiene que verse como una estrella solitaria, como una binaria, o como una entre la constelación de constelaciones que tiene, al parecer, el universo. Billones, más que granos de arena en la tierra, aseguran. Poco en la inmensidad de la materia oscura: nada en el vasto vacío.
Hay lo que dice -los que dicen- que se es único e irrepetible. Tal vez sea así, aquí y ahora, no porque lo sea sino porque es la verdad que hay que creer, la que conviene.
Nada más somos, de cierto, que un destello sin tiempo, que una partícula con la misma tendencia a existir de un quark.
Al pensar en ti me veo como un sistema binario: dos estrellas que van juntas girando alrededor una de la otra. Se puede imaginar la distancia que hay entre ellas, o que hubo pues tal vez ya ni existan.
Así nosotros. Humanos que viven su vida, hacen su camino, van uno en torno al otro mediando la enorme distancia del silencio, la del lenguaje, y la de las maneras que apenas se tocan. Como las estelas de gas de esas estrellas lejanas e inseparables.
Sirio, lo más brillante en el cielo, son dos estrellas a 8,6 años luz de nuestro mundo. Canope, lo siguiente, está, apenas, a 360 años luz.
Morir por un beso y al decir “quiero besar esa estrella”, tener como respuesta suya: “¿cuál estrella”?
Tiene razón. Cada estrella responde solo por si misma.]
©2019

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