Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

julio 03, 2019

Vivir



Luis Fernando Gutiérrez-Cardona



Nadie te despidió en el puerto de partida
nadie te esperaba en el puerto de llegada.
—C. Peri Rossi




Anoche escuchaba, y veía, en Youtube, a Jaime Sabines leyendo sus poemas. ".. Una vez vi a un campesino llevando sobre los hombros una caja pequeña y blanca. Era una niña, tal vez su hija. Detrás de él no iba nadie, ni siquiera una de esas vecinas que se echan el rebozo sobre la cara y se ponen serias, como si pensaran en la muerte. El campesino iba solo, a media calle, apretado el sombrero con una de las manos sobre la caja blanca. Al llegar al centro de la población iban cuatro carros detrás de él, cuatro carros de desconocidos que no se habían atrevido a pasarlo."
Yo tengo imágenes de este tipo guardadas en algún lugar de mi mente. Mi padre quizás haya hecho lo mismo con su primera hija que murió a las pocas semanas de nacida. Posiblemente tuvo que hacerlo otra vez. Siempre era el hombre solo llevando el pequeño ataud blanco. No se hacían ceremonias religiosas a los niños, no se acompañaba al padre.
Y también se me fijaron en la retina y en el corazón  hombres poderosos llevar entre dos guaduas, cubierta por una sábana blanca, a sus mujeres enfermas, raudos hasta el hospital después de horas de caminos imposible, a través de las diez cuadras del pueblo que tenían que hacérseles eternas.
Vi a los curas de roquete y de bonete bajo su negro abrigo, precedidos por un acólito que tocaba una campanita, fantasmagóricos y veloces, arrimar el viático a los moribundos  cuando apenas abría el día, la neblina lo cubría todos y el agua se desprendía de los tejados interpretando una melodía silenciosa sobre las calles. Y en mis oídos esos campanazos a deshoras que anunciaban que había muerto alguien. No eran más de cuatro que daban vida a la aldea que se preguntaba ¿quién? Y alguien respondía porque  se sabía quién estaba enfermo, aunque también se moría "de repente" lo cual no le gustaba a nadie y lo hacía sospechoso de una maldición. La gente se vestía de negro y guardaba luto por años o por el resto de la vida. 
¿Cómo es que viví tanto en tan poquito tiempo? Cuando me dicen "hay que seguir adelante" me pregunto: ¿qué hay allí?

©lfg-c



Marwan

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