74.
Hace un año, por estas mismas fechas, me asomé al borde del abismo. Las salas de cuidados intensivos generan, aparte de la condición médica, una situación psicológica compleja. Uno es completamente ajeno a los procedimientos y a los procedimientos que están llevando. Supone que está en buenas manos y de hecho lo está. Pero se pierde la consciencia del tiempo, todo son luces intensas y sonidos de aparatos que de pronto se detienen al mismo tiempo que alguna vida. Ahora deberé repetir el procedimiento y tengo mayor aprehensión que el otro día. Se supone menos complejo el procedimiento pero no sabrán que encontrarán. Si llego a no volver, agradecido con la tierra, con mi gente, con mis amigos y con todos los seres humanos con quienes me encontré en el camino. Esparcirán las cenizas en un bosquecito de bambúes cerca de la casa del campo, pero no muy cerca. Y "a mi enterrádme sin duelo, en la ladera de un monte, más alto que el horizonte, quiero tener buena vista..."
"...
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.'Luis Fernando Gutiérrez', agradecido."
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