Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro
"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
Desolaciones
Luis Fernando Gutiérrez-Cardona
¿Estamos muy viejos para aprender a vivir? ¿Vale siquiera la pena seguir yendo a aprendizajes, seguir leyendo, seguir observando para aprender cada día? Seguidor de Sócrates, sabemos que el pidió una flauta para aprender una melodía la noche previa a su muerte y cuando le preguntaron por qué hacer eso a sabiendas de que tomaría al otro día la cicuta dijo: " Quiero saberla antes de morir". Pues hay muchas cosas que quiero saber antes de morir ─entre las cuales no está por cierto tocar la flauta aunque la flauta me sigue sonando para mi alegría y la de alguien más. Pero los viernes no sé; desde siempre a esta hora los viernes se me vuelven casi martes y me entra honda una onda difícil de superar, que pasa pronto a veces y a veces no. Paseo por mi biblioteca desde donde los libros me miran alegres, ansiosos de ser abiertos y recibir un poco de luz, y encuentro con cosas como esta:
"Saber lo que puedes controlar y lo que no
La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.
Bajo control están las opiniones, las aspiraciones, los deseos y las cosas que nos repelen. Estas áreas constituyen con bastante exactitud nuestra preocupación, porque están directamente sujetas a nuestra influencia. Siempre tenemos la posibilidad de elegir los contenidos y el carácter de nuestra vida interior.
Fuera de control, sin embargo, hay cosas como el tipo de cuerpo que tenemos, el haber nacido en la riqueza o el tener que hacernos ricos, la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad. Debemos recordar que estas cosas son externas y por ende no constituyen nuestra preocupación. Intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene como único resultado el tormento.
Recordemos: las cosas sobre las que tenemos poder están naturalmente a nuestra disposición, libres de toda restricción o impedimento; pero las cosas que nuestro poder no alcanza son debilidades, dependencias, o vienen determinadas por el capricho y las acciones de los demás.
Recordemos, también, que si pensamos que podemos llevar las riendas de cosas que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y criticonas.
Ocúpate de tus propios asuntos
Presta atención únicamente a tus verdaderas preocupaciones y da por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo y no tuyo. Si obras así, serás impermeable a la coacción y nadie te podrá retener. Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en lugar de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás.
Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad; los demás no podrán herirte, no ganarás enemigos ni padecerás ningún mal.
Si tienes el propósito de vivir siguiendo estos principios, recuerda que no será fácil: deberás renunciar por completo a algunas cosas y posponer otras por ahora. Es probable que debas privarte de la riqueza y el poder si quieres asegurarte de alcanzar la felicidad y la libertad."
Feliz viernes amigos. Beban una copa a mi salud. ¡Salud!
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