Un día de enero de hizo ya cuatro años, pasó. Hoy sería su cumpleaños. Le estaría enviando un mensaje de elaborada sencillez que pondría en su rostro un gesto indefinible.
Ejerció de hermano mayor como se espera. Experimentado, ilusionado, soñador a su manera, creativo, generoso, abierto.
Sin distancias, en su presencia estaban bien grandes y niños.
Conmigo un acuerdo en lo que nos unía, con muy pocas palabras o sin ellas.
Hermano mayor, Carlos Alberto: saludo tu existencia en la saga que hiciste para sumar, jamás para restar. Y te abrazo en tu estar permanente en el corazón.
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