Tu y también yo, le digo a una amiga, somos sobrevivientes. Pero cuando vemos como parten personas que no siendo cercanas se nos acercan por el entorno o los amigos o por el paisanaje inscrito en la piel, o cuando como hoy uno ve que su hermano mayor estaría de cumpleaños y se da por enterado que de verdad partió ya pues ni recuerdo es y lo que transmitió se borra, uno queda en estado de mirar esos amaneceres sobre el horizonte tutelar que alguna vez fotografió viendo llegar la luz del día tras de una noche que concluye, sin saber si se está aprovechando una cosa y otra, o solo dejándolas pasar.
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