Encuentros encontrados; perspectivas, reflexiones. Existir, dicen, es expresarse. Y dicen que la principal causa de muerte del amor es el silencio.Al final uno tiene que quedarse con el sabor de su propia valía. Con la certeza de que problema y solución siempre están dentro de sí mismo y que todo esfuerzo por modificar la realidad es inútil más allá del aceptar continuo de que ella cambia y se renueva en una dinámica imparable.
No quiero todo como antes, ni pretendo principios inamovibles o cristalizados; uno sobrevalora su interpretación de los hechos, lo que no hace que estos sean otros. Sin oponerse al cambio, aplicar dos principios rectores de mi existencia: que si le doy una patada a una piedra, a la piedra no le pasa nada, y que la reafirmación de la existencia es la aceptación de lo que hay. Puedo ser —habré de ser— piedra de camino, inerte, transportable, moldeable para el viento y el agua interiores que la harán polvo antes del polvo, arena batida. ¿Cómo hacer la transición discreta, insensible, inocentemente, hacia el anonimato y el olvido consciente?Hay músicas que me tocan el alma y estos aparatos inteligentes lo saben. Por obra y gracia del algoritmo aparece la Quinta Sinfonía de Mahler que profundiza mis sentidos. En la batalla mortal que es la vida, me dice, no hay vencedor.
Es triste la tristeza.
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