De su lado de la parábola, le digo, los años empujan, no pesan. A ese lado, como globos, todos flotan, suben. Cada uno de ellos es un hito que se refleja en quienes le rodean, en especial en aquellos a quienes crea y ayuda; que ser feliz es cuando uno sirve a alguien que lo reconoce, o cuando uno mismo se lo reconoce. Que sea así hoy y cada hoy que lo suceda, es mi deseo.
De mi lado —no viene al caso y esta parte no la incluye el mensaje—los años pesan, lastran, se precipitan con celeridad variable pero sostenida. No es solo por la gravedad.Alcanzado, hay que aplanar el vértice tanto como sea posible.
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