Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

agosto 22, 2021

En el camino




Cuando miré hacia atrás
El hombre que me cruzó
Se había perdido en la neblina
—Shiki

Hay libros que uno no debe leer demasiado pronto. O tal vez si para tener que hacerlo otra vez. Ahora ando de nuevo con Jack Kerouac. Leer, temprano, 'En el camino' me impulsó a querer conocer, y hacerlo, un largo tramo de la Ruta 66 desde Flagstaff hasta Santa Mónica. No son los mismos caminos que describe. Son autopistas que se andan a la velocidad límite en las que todo queda al lado mientras uno las siga. Pero aún así el paisaje, el viento, la temperatura...
Retomo 'Los vagabundos del dharma' y a medida que me adentro me adentro en mi y quiero pensar qué nos mantiene unidos a ese lugar donde nacimos o crecimos si solamente estuvimos allí una fracción, marginal si se quiere, de una existencia de muchas formas ya muy larga. ¿Por qué querer ir a ese lugar y no a otros que tiene igual belleza y similares energías? Pienso en el fin de semana en que mientras Alberto se tomaba un respiro con los suyos y Ancizar ya se había marchado, me fui hasta ese puente centenario, recorrí sus tablas, observé su armoniosa estructura, miré el río naciente apenas pero permanente y poderoso. Y contemplé la gran roca que da forma al charco en que descubrimos el agua fría, y algunos el amor, igual que esos jóvenes que a tan temprana hora están sentados en ella queriéndose querer, deseándose. Miré hacia el camino, ahora cerrado por un broche, hacia los árboles y la inmensidad verde azulada de las montañas altas apenas tocadas por el hombre arriba, arriba, mientras aquí abajo algunos troncos tristes yacen por el suelo y otros aguardan la sierra y las máquinas que los hará polvo aglomerado, cartón o fuego. Pero ese aire que de tan transparente hace ver opacos mis lentes costosos y perfectos. Pero esa alma que quiere salirse de su estuche. El silencio, roto si por el ruido mental, embriaga y despierta los sentidos. Algunos chicos, en la esquina del otro lado del puente, consumen las cervezas que la noche  no concluyó. Y otros en el prado, al lado de su motocicleta, fuman sin hablar y sin verme cuando paso por su lado a no más de un metro. Es que no estoy aquí, me digo mientras avanzo ya descalzo, es que -ya lo sé- soy invisible... creo sentarme en una banca que hay allí, supuestamente fatigado. No tengo un café a mano pero si una de esas bebidas que dicen dar alas. ¿Qué nos hace volver donde ya nadie nos conoce, salvo aquellos que si conocemos? Me lo pregunto siempre, y no lo entiendo. Quizás es que no esté volviendo. Tal vez nunca me fui.

 


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