La verdad del sufrimiento: nacer, envejecer, enfermar, morir... es todo. Lo demás: agregados mentales, dice Buda.
No me resisto a la muerte ni la busco pues no le temo tanto al mañana.
Es el desconcierto lo terrible del hospital, el saberse en manos ajenas, el insertarse en un ritmo que no es el propio sino el de la paciencia del paciente. Si hay fortuna, la máquina se compone o la componen y aún así los doctores dicen: vamos a saber qué pasó...
Unos días después de la crisis que hizo reclamar la partida estás bailando entre canciones y sonrisas. Pero sobre todo estás acumulando el abrazo de quienes te dicen, y lo sienten: Luis Fernando ¡cuídate más!
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