A veces hay que dejar hablar a los poetas.
Cuando tenemos tanto qué decir y no sabemos qué decir, dejar hablar a los poetas.
Cuando hace falta una mano en el hombro, una caricia fuerte, un leve roce, un consuelo para las oscuridades del alma, dejar hablar a los poetas.
Cuando se tiene miedo, cuando la semilla silenciosa del miedo se hace árbol, dejar hablar a los poetas.Cuando la noche se apodera del alma, cuando llega el insomnio, cuando hace pausas la vida, cuando se empieza a pasarse de futuro, dejar hablar a los poetas.
A las 5.01 de la mañana de una noche en vela, cuando los pájaros no cantan pues ya no hay pájaros, cuando se despiertan los motores de los autos, dejar hablar a los poetas.
Y cuando pienso en ti y me has hecho renunciar a hacerlo, dejar hablar a los poetas.
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