Epicuro
"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro
"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago
Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.
No visto y visto
- No es bueno ni fácil vivir en un estado de crispación permanente. De ansiedad total. Uno no puede cargar los problemas del mundo, estar pendiente de cada muerto, de cada enfermo real o potencial, de cada necesidad, ni viviendo en el futuro suponiendo y previendo cada evento. Las cosas llegan y pasan. Hay que disfrutar lo que se hace y tiene: techo, pan, afectos. No es posible estar acumulando para lamentarlo, para cambiarlo o para moverlo. La mente es poderosa y dañina, toma el control y hace creer al ser aquello que a ella la retroalimenta. Rezar si; por los muertos si, pero por los vivos. De dolor si, pero de gratitud también. De pena si, pero reconocer las alegrías de la vida. No estar contra los demás en todos los momentos -contra los cercanos porque los lejanos lejanos son- enfrentándolos, contradiciéndolos y criticando. Vivir y dejar vivir que lo de los demás es cosa de ellos, y cuando tocan con uno se arregla o se ignora. No se puede detener la lluvia ni ordenar al día que no ocurra. Comer sin trauma que para donde vamos llegaremos flacos o gordos, enfermos o aliviados, bonitos o feos. De otra forma ni se es feliz ni se contribuye a la felicidad de nadie. Apreciar el silencio... Las palabras hieren, comprometen, acarician si se quiere, alejan, destruyen. Vivir en paz, esconder las llagas, amar sin pero...
- Existen el complejo del salvador y el vampirismo emocional. El salvador acude con gusto, llama seguido para asegurarse que la víctima se encuentra bien, y procura siempre estar disponible para ella. Si un día no puede apoyar se siente mal, cree que está fallando como héroe, como padre, como hermano, como novio; que no cumple las expectativas, lo que ocasiona que su propia percepción de autosuficiencia se tambalee. El salvador agobiado, cansado, desgastado no culpa a la víctima de abusiva o débil; no quiere hacerse cargo, pero está moralmente obligado a continuar cuidando. La víctima resentirá la ausencia momentánea del rescatador, usará las fallas o debilidades que este posea o le atribuya para desmoronar su imagen en comparación a sus expectativas, convirtiéndolo en alguien indigno de cuidarla. Culpándolo, simula que se aleja y busca, por manipular, otro que se ajuste a sus exigencias pues sabe que el rescatador no se dejará desplazar y volverá.
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