Otoi que j′eusse aimée...
Y ahora una digresión Consideremosesa variante del amor que nuncapuede llamarse amorSon aislados instantes sin futuroEn la ciudad donde estaré tres díasnos encontramosHablamos cien palabrasPero un brillo en los ojos un silencioo el roce de las manos que se despidenprende la luz de la imaginaciónSin motivo ni causa uno suponeque llegó pronto o tardey se duele("no habernos conocido...")E involuntariamente ocupas tu fiel nichoen un célibe harén de sombra y humoIntocableincorruptible al yugo del amorviva en lo que llamó De Rougemontla posesión por pérdidaJosé Emilio PachecoDel poema de Pacheco, además de que describe algo vivido, la ultima frase, eso de: "la posesión por pérdida" me hizo volar. Posesión jurídica es que quien posee una cosa es su dueño. Requiere de (i) el corpus, o mostrar el poder sobre la cosa, no necesariamente su efectiva tenencia física, y (ii) el animus, o intención de poseerla. Entonces "posesión por pérdida" es algo muy hermoso: poderse asumir dueño de lo inasible, de alguien que vemos de lejos en una reunión, en una calle, y que nos hace pensar, lo dice el poema: "no habernos conocido..." También ocurren aquellos tardíos "si te hubiese conocido antes..." que serían una posesión al paso.Con la promesa de esforzarme en incordiar menos, me despacho con este de Alfonso Reyes que explica, al final, cuando es que el final es. Todavía -para mi-no es.La llama funestaISi te dicen que voy envejeciendoporque me da fatiga la lecturao me cansa la pluma, o tengo harturade las filosofías que no entiendo;si otro juzga que cobro el dividendodel tesoro invertido, y aseguraque vivo de mi propia sinecuray sólo de mis hábitos dependo,cítalos a la nueva primaveraque ha de traer retoños, de maneraque a los frutos de ayer pongan olvido;pero si sabes que cerré los ojosal desafío de unos labios rojos,entonces puedes darme por perdido
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