Gracias por dejarnos celebrar este día junto a ti. Cuando la zaga se estira de una punta se encoje de la otra, razón por la que cada instante cuenta. Para luchar contra el olvido que seremos hay que hablar, pues quizás unas palabras sea lo único que quede en la memoria años o días después del último.
Te traemos rosas rojas que significan amor y pasión. Amor por ti, por los tuyos, por lo que te rodee; pasión, como el empeño que se pone en un propósito.
También rosas amarillas, que expresan amistad, complicidad, buenos deseos, rosas que hablan de momentos alegres y que se dan los actores cuando estrenan una obra -la vida lo es- para desearse éxito. Muchas rosas amarillas como amistades deben alentarse.
Y blancas. A las que les asigno mi propia interpretación. Blancas como las hojas de un libro que quiere ser escrito, que espera ser escrito. Que tendrá borradores, frases que nunca son de piedra, sino que se pulen, se reescriben, se reinterpretan. Cambiantes como el ser. Volubles como que son frutos en potencia. A veces, por excepción, textos definitivos.
Blanco que implica nobleza de corazón.
Por ello también te traigo un libro.Que cada página en tu vida conduzca a tu felicidad y que lo sea.
¡Salud por ti!
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