Epicuro

"Haec, inquit, ego non multis, sed tibi; satis enim magnum alter alteri theatrum sumus. "
Epicuro

"Ciegos que viendo, no ven."
José Saramago

Crónicas, escenas y reflexiones sobre el mundo y lo que veo.

agosto 06, 2023

Agosto 6, 1945




6 de agosto
Sankichi Tōge (1917 - 1953)


¿Podemos olvidar ese destello?
súbitamente 30,000 desaparecieron en las calles
en las profundidades despedazadas de la oscuridad
los alaridos de 50,000 se desvanecieron


Cuando los remolinos de humo amarillo se dispersaron
edificios se quebraron, puentes colapsaron
trenes repletos se detuvieron calcinados
y una interminable acumulación de escombros y brasas – Hiroshima
poco después, una línea de cuerpos desnudos caminando en grupos, llorando
con la piel colgando como harapos
manos en pechos
pisando materia cerebral desmoronada
ropa quemada cubriendo caderas

cuerpos yacen en el suelo de la procesión como estatuas de piedra de Jizō, dispersos por doquier
en las orillas del rio, tirados uno encima de otro, un grupo que se había arrastrado hacia una balsa atada
que también poco a poco se transformaron en cadáveres bajo los abrasadores rayos del sol
y bajo la luz de las llamas que atravesaron el cielo del atardecer
el lugar donde madre y hermano menor fueron prensados vivos
también fue envuelto en llamas
y cuando el sol matutino brilló sobre un grupo de colegialas
que habían huido y estaban tiradas
en el piso de la armería, sobre excrementos
sus vientres hinchados, un ojo aplastado, la mitad de sus cuerpos en
carne viva con la piel desollada, sin pelo, sin poder decir quién era quién
todo había dejado de moverse
en un estancado, ofensivo olor
el único sonido las alas de las moscas zumbando alrededor de las
bacinicas metálicas


ciudad de 300,000
¿podemos olvidar ese silencio? `en esa quietud
la poderosa atracción
de las cuencas vacías de las esposas y niños que no regresaron a casa
que nos desgarró el corazón
¿¡puede ser olvidado!?

 

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El 6 de agosto de 1945 a las 8.15 de la mañana, un resplandor blanco de uranio ocurrió sobre las cabezas de la gente de Hiroshima. Decenas de miles de seres humanos dejaron de ser, se evaporaron, se hicieron sombras en ese mismo instante de luz y de calor. Se dice que una bomba atómica fue arrojada contra la ciudad. No. Lo fue contra la gente que habitaba alli. Unas horas después el plutonio se manifestó en Nagasaki.
Uno de los momentos más intensos de mi vida fue el que viví en el museo de la bomba atómica en El Álamo, Nuevo México. Allí están las réplicas de los artefactos. Lloré. Abiertamente miré los rostros de quienes sorprendidos me miraban, todos espectadores patriotas educados en el convencimiento de la necesidad, en la razón del mal menor, en el argumento de "y si ellos la hubiesen tenido, ¿qué nos habrían hecho a nosotros?"
Como existe el arma, es posible que la usen. Hoy. En plena Europa. Quizás el destello sobre Kiev ocurra otra vez por locura y porque pueden.

Sankichi Tōge murió a causa de la bomba que vivió.

 


 

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